La ira como motor es una ilusión esclavizante, a la ira le sucede el dolor y este requiere una herida siempre abierta. El dolor entorpece la visión y la razón, se irradia y genera rechazo, soledad y termina sometiéndonos a la dependencia.La mejor venganza sobre el poder es no dejar que sea el dolor quien piense sino la firme determinación de desarrollar cotidianamente el poder de uno mismo y eso es, como todo en la naturaleza, un acto ineludible de colectividad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario